Pensamientos y creencias
Introducción
Las creencias irracionales y los pensamientos distorsionados son interpretaciones automáticas que hacemos sobre nosotros mismos, los demás y el mundo. No se basan en hechos objetivos, sino en interpretaciones exageradas o rígidas que generan malestar emocional y conductas poco adaptativas. Son comunes en la vida diaria, pero cuando predominan pueden alimentar problemas como ansiedad, depresión, ira o baja autoestima.
Principales creencias irracionales (Ellis, TREC)
-
Necesidad de aprobación: “Debo ser querido y aprobado por todos.” → Genera inseguridad y dependencia.
-
Exigencia de perfección: “Debo ser totalmente competente y perfecto.” → Provoca miedo al error y frustración.
-
Culpabilización: “Si cometo errores, soy una persona inútil.” → Confunde conducta con identidad.
-
Catastrofismo: “Es terrible y horrible cuando las cosas no salen como quiero.” → Aumenta la ansiedad.
-
Incontrolabilidad: “Las desgracias humanas se deben a causas externas, no puedo hacer nada.” → Favorece la indefensión.
-
Necesidad de certidumbre: “Debo tener seguridad total en todo lo que hago.” → Dificulta la toma de decisiones.
-
Evitar dificultades: “Es más fácil evitar problemas que enfrentarlos.” → Refuerza la evitación y el miedo.
-
Dependencia: “Necesito a alguien más fuerte que yo para apoyarme.” → Genera sumisión.
-
Indefensión frente al pasado: “Lo que me pasó antes seguirá determinando siempre mi vida.” → Impide avanzar.
-
Catastrofismo ante lo ajeno: “Los problemas de los demás deben afectarme muchísimo.” → Aumenta el sufrimiento innecesario.
Principales distorsiones cognitivas (Beck y la terapia cognitiva)
-
Pensamiento dicotómico: ver todo en blanco o negro, sin matices.
-
Sobregeneralización: sacar conclusiones globales a partir de un solo hecho negativo.
-
Filtro negativo: atender solo a lo malo, ignorando lo positivo.
-
Descalificar lo positivo: rechazar lo bueno pensando que “no cuenta” o fue suerte.
-
Lectura de mente: creer que sabemos lo que otros piensan (generalmente negativo).
-
Adivinación del futuro: anticipar que todo saldrá mal sin pruebas.
-
Magnificación y minimización (idealización/invalidación): exagerar los errores o restar valor a los aciertos (también viceversa).
-
Razonamiento emocional: dar por hecho que lo que sentimos refleja la realidad objetiva (justificar mis actos por tener X emoción).
-
“Debo” y “tengo que”: imponer normas rígidas que generan culpa o frustración.
-
Etiquetado: definirnos con una palabra global y negativa (“soy un inútil”) en lugar de describir conductas.
-
Personalización: asumir responsabilidad por cosas que escapan a nuestro control (al revés también, es decir, todo lo que sucede al rededor no es mi responsabilidad).
En resumen:
-
Creencias irracionales = principios rígidos que condicionan nuestra visión de la vida.
-
Distorsiones cognitivas = errores en la forma de interpretar situaciones concretas.
Tips prácticos para gestionarlos
-
Detectar el pensamiento
-
Pregúntate: “¿Qué me estoy diciendo ahora mismo?”
-
Escríbelo tal cual lo piensas, sin filtro.
-
-
Cuestionar la validez
-
Formula preguntas:
-
¿Es un hecho o es una interpretación?
-
¿Qué pruebas tengo a favor y en contra?
-
¿Diría esto mismo a un amigo en mi situación?
-
-
-
Buscar alternativas más realistas
-
Reformula el pensamiento de forma más flexible.
-
Ejemplo: de “Debo hacerlo perfecto” → “Me esforzaré al máximo, pero puedo aprender de los errores”.
-
-
Reemplazar “debo/tengo que” por “me gustaría/sería mejor”
-
Ayuda a rebajar la exigencia y la culpa.
-
-
Ponerlo a prueba con la experiencia
-
En vez de quedarte en el pensamiento, prueba en la práctica: ¿qué ocurre realmente?
-
Esto debilita las predicciones catastrofistas.
-
-
Practicar autocompasión
-
Recordar que equivocarse es parte de ser humano.
-
Usar frases como: “Es normal sentirse así, pero no define quién soy”.
-
-
Respiración y pausa consciente
-
Antes de reaccionar a un pensamiento, haz una respiración profunda y pausa.
-
Esto da espacio para responder de forma más calmada.
-
Lo clave es: detectar → cuestionar → reformular → practicar.